En los siglos XVIII y XIX, cuando recibieron nombres científicos, se creía que la alpaca era descendiente del guanaco (Lama guanicoe), y fue denominada por ello Lama pacos, ignorándose sus similitudes con la vicuña, tanto en tamaño, como en la lana y la dentición. Su clasificación se complicó tras comprobarse que las cuatro especies de camélidos suramericanos pueden cruzarse entre sí y dar descendencia fértil. No fue hasta el siglo xxi que, gracias al desarrollo de las técnicas de análisis