Parribacus antarcticus puede alcanzar una longitud de unos 20 cm en los machos, pero normalmente miden entre 12 y 15 cm. Son de color amarillento, moteados con manchas marrones y negras, mientras que el rostro y el margen orbital son violáceos. Tienen el cuerpo bastante aplanado, con la superficie dorsal cubierta de tubérculos y pelos cortos. El margen lateral muestra dientes grandes con bandas de color amarillo, naranja y violeta claro. En los somitas abdominales el surco transversal es ancho, con apenas unos pocos pelos o tubérculos. Los ojos pequeños están situados dentro de órbitas no cerradas en el margen anterior del caparazón.
Esta especie es nocturna y durante el día suele esconderse en grietas o en la parte inferior de grandes losas o cornisas, frecuentemente en pequeños grupos. Puede nadar hacia atrás muy rápidamente usando la cola. Esta langosta zapatilla come una variedad de moluscos, pequeños camarones, cangrejos y erizos de mar.
Esta especie es conocida en la región del Atlántico occidental, desde Florida hasta Bahía, al noreste de Brasil (incluida la isla de Fernando de Noronha y los estados de Ceará, Rio Grande do Norte, Pernambuco, Alagoas y Espírito Santo) (Holthuis 1991; Tavares 2002). Esta especie también se distribuye a lo largo de la costa continental del Mar Caribe y las islas de las Indias Occidentales (Hothuis 1991) y las islas del Caribe occidental (Manzanilla-Dominguez y Gasca 2004). Esta especie también se distribuye en la región del Pacífico Indo-Occidental desde el este y sureste de África hasta Hawaii y Polinesia (incluyendo: India, Malasia, Indonesia, Filipinas y Melanesia) (Holthuis 1991).
Esta especie es considerada “rara” por Coutures (2001). Además Manzanilla-Domínguez y Gasca (2004) afirman que esta especie es rara en las aguas del Golfo de México y el Caribe Occidental en forma adulta.
La principal amenaza para esta especie es la recolección para alimento. Sin embargo, esta no es una pesquería específica y la mayoría de los especímenes se capturan incidentalmente dentro de la pesquería de langosta, por lo que es poco probable que represente una amenaza significativa para la población.
No existen medidas de conservación específicas para esta especie.