> Rana de Cristal de Perijá

Hyalinobatrachium pallidum (Rivero 1985)

Taxonomía

Nombre científico:
Hyalinobatrachium pallidum (Rivero 1985)
Dominio:
Eukarya
Reino:
Animalia
Filo:
Chordata
Clase:
Anfibios
Orden:
Anura
Familia:
Centrolenidae
Género:
Hyalinobatrachium
Estado de conservación:
Casi amenazado
Nombres comunes:

Información

Descripción:
Esta especie nocturna se encuentra en la vegetación que sobresale y es adyacente a arroyos montanos de rápido movimiento, en bosques nubosos. Esta rana de cristal aparentemente tolera cierta degradación de su hábitat. Los machos se encontraban durante la noche, cantando en la parte inferior de las hojas (ocasionalmente en la parte superior), a alturas que oscilaban entre unos pocos centímetros y hasta 6 metros sobre el arroyo. Las hembras depositan ca. 20-33 huevos en el envés de las hojas (especialmente Cyclanthaceae, Araceae y Arecaceae), y los machos suelen encargarse de las nidadas de huevos, hasta que las larvas caen a los arroyos, donde completan su desarrollo. La llamada publicitaria es descrita por Señaris y Ayarzagüena (2005) de la localidad tipo y Cardozo y Señaris (2012) de la Sierra de Perijá. Cardozo y Señaris (2013) describieron un comportamiento de combate amplexo.
Distribución:
Esta especie es conocida de los bosques montanos húmedos de las vertientes occidental, sur y oriental de la Cordillera de Mérida (estados Mérida, Táchira y Barinas) (Señaris y Ayarzagüena 2005, Barrio-Amorós 2006), y de la Sierra de Perijá (estado Zulia) (Cardozo y Señaris 2012, Rojas-Runjaic et al. 2012), en Venezuela. entre 1.130 y 1.832 m s.n.m. De confirmarse que Hyalinobatrachium ibama es sinónimo de esta especie, su distribución se extendería a las vertientes occidentales de la Cordillera Oriental de Colombia.
Situación:
En su localidad tipo, esta especie es relativamente común. En la Sierra de Perijá, esta rana de cristal parece especialmente abundante, y Cardozo y Señaris (2012) reportaron 155 machos cantando en un transecto de 300 m, al inicio de la temporada de lluvias. Tal como se define actualmente, la población de esta especie aparece dividida en dos: una en la Cordillera de Mérida y otra en el norte de la Sierra de Perijá, pero es muy posible que esta rana de cristal tenga una distribución mayor, pudiendo extenderse también a la Cordillera Oriental en Colombia.
Amenazas:
Las principales amenazas actuales para esta especie son la pérdida y degradación de su hábitat, debido a la expansión de las fronteras urbanas y agrícolas. Los bosques se talan para cultivos de subsistencia y ganadería. Las inundaciones repentinas también pueden reducir periódicamente el éxito reproductivo de las poblaciones de esta especie, ya que devastan la vegetación en las márgenes de los arroyos y arrastran las masas de huevos depositadas en las hojas. Si bien esta especie no ha sido analizada para detectar la presencia del hongo quitridio, Batrachochytrium dendrobatidis, este patógeno está muy extendido en los Andes venezolanos (Lampo et al. 2008) y se ha relacionado con la desaparición de otras especies endémicas en este sistema montañoso (es decir, Atelopus spp.) (Lampo et al. 2006).
Conservación:
Catalogado como Casi Amenazado porque a pesar de tener una extensión estimada de ocurrencia (EOO) de 55,269 km2, su área de ocupación se estima no es mucho mayor a 2,000 km2, y se conoce solo en cinco a seis ubicaciones definidas como amenaza, su distribución geográfica está fragmentada en dos subpoblaciones, una de ellas en la Cordillera de Mérida donde los bosques nubosos se están degradando rápidamente. Acciones de conservación implementadas No existen medidas de conservación dirigidas específicamente a esta especie, pero su distribución geográfica se superpone con el Parque Nacional Sierra de Perijá. Conservación necesaria La preservación efectiva de bosques y cuencas fluviales y el manejo adecuado de las áreas protegidas existentes en la Sierra de Perijá son esenciales para la conservación de esta especie. Investigación necesaria Se necesitan amplios estudios de campo en los Andes venezolanos para actualizar su distribución, estado de la población y amenazas. Los especímenes de subpoblaciones del Departamento de Santander en la Cordillera Oriental de Colombia necesitan ser incluidos en estudios moleculares para corroborar su estatus taxonómico. Además, se debe determinar su vulnerabilidad a quitridiomicosis dado que el patógeno se encuentra muy extendido en la Cordillera de Mérida.
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