Aromobates meridensis (Dole & Durant, 1972)
Sapito aromatico de Mérida, Sapito Mapurite Merideño, Sapito de Niebla Merideno
Descrito originalmente bajo el género Colostethus por Dole y Durant (1972). Fue transferido a Nephelobates por La Marca (1994) y finalmente reasignado a Aromobates por Grant et al. (2006). Su posición filogenética (como parte de Aromobates) ha sido corroborada por Barrio-Amorós y Santos (2012), Grant et al. (2017) y Rojas-Runjaic (2019). Esta posición (como parte de Aromobates) ha sido corroborada por Barrio-Amorós y Santos (2012), Grant et al. (2017) y Rojas-Runjaic (2019).Es una especie diurna y ribereña que habita en arroyos de bosques nubosos montanos. Vive en arroyos estrechos y con mucha vegetación, debajo de cantos rodados y musgo (Barrio-Amorós et al. 2010). Suele reproducirse durante la estación húmeda, aunque también se han observado renacuajos durante la estación seca. Los huevos se ponen en la hojarasca y el macho los protege hasta que eclosionan. Una vez que eclosionan, el macho carga a los renacuajos en su espalda y los deposita en pequeños estanques de los arroyos, donde completan su desarrollo larvario.
Esta especie está restringida a la vertiente suroeste de la Sierra de La Culata en los Andes venezolanos. Ha sido documentado en numerosas localidades entre 1.830 y 2.100 m snm, a lo largo de la vía El Chorotal-La Azulita, y al sur hasta La Azulita, estado Mérida (Barrio-Amorós et al. 2010, La Marca y Otero 2012) en Venezuela.
Actualmente, la especie se conoce únicamente en dos arroyos, Caño Seco y Quebradón. Un censo de población realizado entre 2005 y 2006 estimó el número de individuos maduros en Caño Seco y Quebradón en 63 y 55 individuos, respectivamente (Barrio-Amorós et al. 2010). No se dispone de información cuantitativa sobre el estado actual de estas u otras subpoblaciones (Barrio-Amorós et al. 2010). La especie se considera poco común. Ha experimentado graves disminuciones demográficas y aparentemente está extinto localmente en su localidad tipo y sus alrededores. Los estudios exhaustivos de todos los hábitats adecuados en el área de El Chorotal y La Azulita durante los años 2003, 2005, 2007, 2016 y 2017 no lograron encontrar ninguna población remanente (Barrio-Amorós et al. 2010, La Marca y Otero 2012, Castellanos- Montero y Rojas-Runjaic, observación personal).
Las principales amenazas para esta especie son la pérdida de hábitat debido a la agricultura, la ganadería y la contaminación agroquímica asociada (La Marca y García-Pérez 2004). Se sabe que los fertilizantes y pesticidas utilizados sobre el arroyo en la localidad tipo, donde ya no se encuentran las ranas, causan una disminución en la cantidad de oxígeno disuelto bajo los valores sanitarios normativos (Barrio-Amorós et al. 2010). Además, se infiere una disminución en la calidad del hábitat debido al cambio climático (principalmente una disminución en la cantidad de lluvia), ya que las nubes que transportan agua condensada desde el sur del lago de Maracaibo pueden haber disminuido después de la deforestación masiva desde la década de 1950 (La Marca y Otero 2012). . La invasora rana toro Lithobates catesbeianus también es una amenaza importante y las poblaciones establecidas están ampliando su área de distribución (La Marca y García-Pérez 2004). Esta especie, además de ser un potencial depredador y competidor por recursos (Díaz de P. y Guerrero 2008), constituye un reservorio importante del hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis en la región (Sánchez et al. 2008). También se sospecha que Batrachochytrium dendrobatidis está relacionado con la disminución de la población de esta especie, ya que ya dio positivo a la infección con este patógeno (Lampo et al. 2008, Barrio-Amorós et al. 2010).
EN PELIGRO CRÍTICO (CR)
Acciones de conservación
Toda la distribución de esta especie se encuentra dentro de la Zona Protectora del Río Capaz, y además se encuentra parcialmente superpuesta por el Parque Nacional La Culata. Además, la especie fue incorporada recientemente a un programa pionero de cría en cautiverio en el Centro de Rescate de Anfibios Venezolanos en Peligro de Extinción ―REVA― (La Marca et al. 2018).
Conservación necesaria
Debido a que esta especie está amenazada por quitridiomicosis, especies invasoras, contaminación y pérdida de hábitat, se necesita con urgencia fortalecer su programa de cría en cautiverio. Además de la cría en cautividad, será necesaria la creación de bancos de germoplasma, la protección y restauración del hábitat y las reubicaciones gestionadas para garantizar las poblaciones y la diversidad genética.
Investigación necesaria
Se necesitan más exploraciones y seguimiento para encontrar nuevas poblaciones remanentes y determinar el tamaño y las tendencias de su población, las condiciones del hábitat, la aparición y prevalencia de Batrachochytrium dendrobatidis.