> Tortuga Carey

Eretmochelys imbricata

Taxonomía

Nombre científico:
Eretmochelys imbricata
Dominio:
Eukarya
Reino:
Animalia
Filo:
Chordata
Clase:
Reptiles
Orden:
TESTUDINES
Familia:
CHELONIIDAE
Género:
Eretmochelys
Estado de conservación:
En peligro Critico
Nombres comunes:
Tortuga Carey

Información

Descripción:
En el Atlántico occidental las hembras adultas alcanzan una longitud del caparazón entre 90 y 115 cm, mientras la longitud media en el Caribe oscila entre 83-85 cm. Su caparazón es de variados colores, desde el naranja al marrón, incluyendo el negro y el blanco. Los escudos imbricados son notorios en los juveniles. Su cabeza, alargada y angosta, con dos pares de escamas prefrontales, mide unos 12 cm de ancho y el pico córneo es puntiagudo. El caparazón posee cuatro pares de escudos laterales o costales. El plastrón es de color amarillo en los adultos y con manchas negras en los juveniles. Los adultos pesan hasta 80 kg. La especie consume principalmente esponjas (Porifera), aunque en ciertos sitios los corales (Cnidaria) pueden ser un componente importante en su dieta; también utiliza praderas de fanerógamas marinas e inclusive lagunas con manglares como zonas de alimentación.
Distribución:
La especie hace vida en todos los océanos y mares tropicales. Su hábitat preferido, después de una fase epipelágica, son las zonas coralinas, principalmente paredes arrecifales, donde los juveniles permanecen varios años. Anida en solitario, sobre todo en cayos arenosos y playas continentales aisladas. En Venezuela, las áreas de anidación más importantes están en los parques nacionales archipiélago de Los Roques, península de Paria y Morrocoy y en la península de Paraguaná. Las principales áreas de alimentación están en el golfo de Venezuela, la península de Paraguaná, Morrocoy, Mochima, el golfo de Paria y en todas las islas. Juveniles marcados en Los Roques se han encontrado en nueve países o territorios en el Caribe y en diferentes lugares en el país. Una hembra marcada en Bonaire se descubrió en Paraguaná y una más proveniente de Barbados, fue detectada en Los Testigos y la isla de Margarita.
Situación:
Las poblaciones remanentes de tortuga carey en el Caribe son solo una pequeña fracción de las existentes en tiempos precolombinos, cuando en su abundancia normal jugaban un papel ecológico clave en los arrecifes. En el archipiélago Los Roques y la costa sur de Paria, los conteos evidencian más de un centenar de nidos en cada área y en Paraguaná y Morrocoy se han contabilizado varias decenas de nidos, respectivamente, lo cual hace inferir que en Venezuela quizás se encuentren entre 300-500 nidos/año. Esta sigue siendo la especie con más presión y de no tomarse medidas urgentes para su conservación, su futuro es incierto. La captura de la tortuga carey se realiza en todo el país, en sitios críticos como el golfo de Venezuela, Falcón, Paria y todo el sector insular. La tortuga carey se clasifica globalmente En Peligro Crítico (CR A2bd) (IUCN 2014), considerando un tiempo generacional conservador para la especie de 35 años en el Caribe y el Atlántico occidental y un análisis realizado en la perspectiva de tres generaciones, que comprende un período de hasta 105 años. En el Caribe algunas poblaciones anidadoras han aumentado, lo cual era factible dada la reducción de su pesquería en Cuba. No se contempla que la situación nacional para este animal haya mejorado o tenga perspectivas de hacerlo, por lo cual se considera que sigue estando en la categoría En Peligro Crítico (CR A2cd).
Amenazas:
El alto valor de su concha continúa promoviendo las capturas ilegales y el mercado negro; se han reportado precios de hasta mil dólares por un kilogramo de placas. Parte de la oferta ilegal de artículos registrados en las tiendas y por Internet, proviene de carey traído desde Cuba y Colombia. En el país, aparte de bisutería, se elaboran espuelas para gallos de pelea a partir de las placas de carey; su carne no es muy cotizada, pero el saqueo de nidos para utilizar los huevos es común. El 80% de los arrecifes de coral del Caribe están seriamente afectados, lo que constituye una amenaza para los hábitats de esta especie de hábitos alimentarios especializados. No hay evidencias de que la captura incidental en las pesquerías, al eliminar la pesca de arrastre en el país, haya disminuido. Los datos de varamientos indican que más de 60% de las carey reportadas provienen del estado Sucre y su aparición en las estadísticas de varamientos entre 2008 y 2013 varía entre el 8% (n=25) y el 33,33% (n=15). El cambio climático, el aumento del nivel del mar y el incremento de tormentas fuertes, son fenómenos naturales especialmente amenazantes para esta especie, ya que el incremento de temperatura afectará la proporción de sexos de las nidadas y el anegamiento de las áreas de anidación puede destruirlas.
Conservación:
Existen instrumentos legales nacionales e internacionales que le confieren protección directa o indirecta. Varios parques nacionales albergan áreas de alimentación y anidación importantes para la especie. Ser parte de la Convención interamericana para la protección y conservación de las tortugas marinas, ha beneficiado mucho a la tortuga carey en cuanto a acciones emprendidas por las autoridades contra el comercio ilegal. La Oficina Nacional de Diversidad Biológica del Ministerio del Poder Popular para Ecosocialismo (MINEC) desarrolla un programa de conservación en el extremo sureste del Parque Nacional Península de Paria y playas cercanas, el cual ha reducido la pérdida de nidadas. Se han realizado diversos esfuerzos de capacitación y también se ha efectuado cría en cautiverio en Los Roques, pero no ha sido evaluado su impacto sobre la población del área protegida. Numerosas actividades de conservación han tenido lugar desde la publicación de la edición previa del Libro Rojo en 2008, pero no se detallan aquí por limitaciones de espacio. La especie y sus hábitats críticos marino-costeros están incluidos como objetos de conservación a efectos de las operaciones de hidrocarburos costa afuera. La protección de los hábitats de anidación y alimentación, la erradicación del comercio y la promoción del uso de métodos pesqueros adecuados, son las principales medidas que deben tomarse en favor de la conservación de esta tortuga. Es crucial divulgar el estatus de sus poblaciones a lo largo de la costa y zonas insulares, sobre todo en áreas con presencia indígena como wayúus y waraos. Deberían estimarse los efectos potenciales del cambio climático en las localidades costeras de anidación y alimentación.
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